martes 7 de julio de 2009

El té


Tomar té en las casas de sus amigos siempre había sido para ella una experiencia angustiosa, porque en su casa el té le era presentado en una taza, con un platillo y una cucharilla, el saquito de té dentro de la taza, y una azucarera prolijamente dispuesta con su cuchara. De esta manera, automáticamente, tomaba la cucharita con la mano derecha, con ella sacaba el saquito, colocaba el saquito en el platito, agregaba el azúcar con la cuchara de la azucarera, sin mojarla, revolvía el té hasta enfriarlo con la cucharita del plato, lo probaba para saber si se había enfriado, y después lo bebía directamente de la taza, como imponen las normas de buena educación, dejando la cucharita prolijamente apoyada en el plato. Pero cuando en otras casas le ofrecían el desalentador panorama de un té sin platito, sin cucharita, y hasta sin saquito, ¿qué hacer?

Después de tantas visitas e inevitables invitaciones a beber té había elaborado diversas y oportunas estrategias para tomar el té de una manera natural, es decir, sin que nadie se diera cuenta de su inexplicable sufrimiento. Así en la casa de la señora D... esta noble infusión le era presentada en una pequeña jarra de porcelana, del tamaño de un vaso, pero con asa, sin plato, sin cuchara y sin saquito. Como ella no consideraba oportuno pedir nada, optaba por renunciar al azúcar, y esperar que esta bebida se enfriara sola al no contar con la ayuda de la cucharita que le permitiría revolver y enfriar el brebaje. Se lo bebía, casi frío bastante tiempo después.

Asimismo en la casa de C... el té le era presentado en una taza, con el saquito adentro, pero sin plato ni cucharita. Aquí, también por falta de cucharita, y no era cuestión de usar la cuchara de la azucarera para revolver y enfriar su té, se resignaba a bebérselo amargo, y –horror- con el saquito adentro. ¿Sacarlo con la mano? Jamás.

Y en la casa de M..., otra de sus amigas, el té le era ofrecido en una taza con el saquito y una cucharita, pero con un plato ausente, y con una azucarera sin cuchara. Así, endulzaba su té con la cucharita, antes que nada, para no mojarla; sacaba el saquito y se veía en el compromiso de dejarlo sobre el mantel, y también a la cucharita después de enfriar el té, para bebérselo como lo hacía habitualmente, y bueno, si en esa casa no cuidaban el mantel, qué más podía hacer.

Pero esta vez ha ocurrido algo que no esperaba, algo que desequilibra sus expectativas, que hace que su mundo, tan perfectamente organizado caiga en pedazos. Le han servido un té en una taza, con un saquito y una cucharita, sin platito -¿es que nadie usa platos? ¿Los consideran poco prácticos? ¿Todos están un poco locos?- y para su desconcierto la invitan a servirse una crema en polvo y azúcar, ambas en sus respectivos recipientes pero sin una cucharita, ni para la crema ni para el azúcar. Su primer impulso es sacar el saquito, mojar la cuchara, dejar saquito y cuchara sobre el mantel, mojados y beberse el té amargo ya que le imponen tantas penurias. Sin embargo elige colocar en su taza la crema en polvo que le han recomendado, con su cucharita, sin sacar el saquito, después, poner el azúcar, con la mano izquierda suspender el saquito en el aire, con la otra, revolver ese preparado, finalmente, sacar el saquito con su única cuchara. Y después de beber eso, urgentemente, cambiar de amigos.

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Les quiero avisar que voy a estar ausente unos veinte días porque me voy de vacaciones, pero volveré, no se preocupen.

viernes 3 de julio de 2009

Tres Mariela y Mariela con tres nombres

Hace unos días atrás yo les contaba que hay muchas Mariela Torres en el mundo que han usado su nombre para sus e-mail y por eso yo no lo puedo usar. Ahora sé que aquí en Rosario hay dos más, aparte de mí.

En estas elecciones fue la primera vez que voté en Rosario, porque aunque hace cinco años que vivo aquí recién el año pasado cambié el domicilio. Y esto fue lo que me pasó:

Presidenta de mesa (con mi documento en su mano): Torres.
Fiscal (buscando en su lista): ¿Cuál?
Presidenta de mesa: Mariela.
Fiscal: ¿Cuál?, ¿E.?
Presidenta de mesa: No, V. I.

Me asomé para saber dónde vive la otra Mariela, y es cerca de mi casa, claro, si vota en la misma mesa que yo.

Después me fijé en la guía y hay otra, pero es Mariela F. Torres, y tiene otra dirección, además es la única que aparece en la guía. Tal vez haya otras que no aparecen en la guía telefónica o no tienen teléfono fijo.

Y bueno, ahora sé para qué me pusieron tres nombres.

martes 30 de junio de 2009

Qué cambiada, mi rancherita

Cuando yo era adolescente estudié piano, y cuando vine a vivir a Rosario el piano no vino conmigo, pero sí un teclado electrónico que tuve abandonado hasta ayer que decidí volver a tocarlo. Busqué las partituras y me encontré con una curiosidad que les quiero mostrar.

Se trata de la conocida ranchera Las margaritas. La partitura que tengo es de 1948 y trae dos versiones de la letra, la original y lo que llama verso adaptado para el canto escolar. Lean las dos versiones y verán cómo una sencilla y amorosa canción fue convertida en otra, con otro tema, complicadas metáforas y comparaciones y con un léxico casi desconocido, que ya nada tiene de infantil ni de criolla.
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Las margaritas (ranchera)
Letra y música: Pelaia y Pelle
I
En las lomas de mis pagos yo corté
las más lindas margaritas con primor
y a la virgen del pueblito las llevé
pa’ que ella me curara del amor.
Porque sabes yo ando triste y ha de ser
por la moza del puestero Nicanor
la ví en la tranquera
una tarde muy hermosa
y como un gualicho
me ha dejado el corazón.

Estribillo
En mi alazán bajando voy todas las tardes
con el afán de este amor lleno de alardes
y al recortar flores de amor para llevar;
candorosas margaritas
sobre las lomitas
yo suelo encontrar
pa' mi ilusión
hasta el alma vendería
y lejos me iría
a morir por vos.

I Bis
Margaritas de mis pagos que corté
para aquella linda moza de mi amor
han sangrado como sangra mi querer
y hoy quisiera darles todo mi fervor
porque todo lo que nunca les pagué
hoy se llenan de nostalgia en mi dolor.
Mi amor y mis flores,
margaritas primorosas,
me han llenado el alma
como lírica canción.

Texto adaptado para canto escolar

I
En la senda del jardín encantador,
cuantas, cuantas margaritas suelo ver.
Las circundan jazmineros con primor;
pareciéndome el perfume de un querer
como ensueño todo azul y todo albor;
es la luz primaveral a mi entender.
Como un beso santo
de la madre que se adora
la reina y señora
la del verdadero amor.

Estribillo
Primaveral canción de amor que resucita
como una flor que al ver el sol de amor palpita
cantemos pues el gran querer en un primor
que nos llene de cariño
lo mismo que al niño
el calor del sol primaveral.
margaritas y jazmines
pueblan los jardines
de perfume y paz.

I Bis
Esta noche cuando todo quieto esté
de la fuente rumorosa surgirán
con vestidos vaporosos, más de cien
ninfas blancas que en silencio danzarán
por la senda que la luna ya pintó
pasarán como embriagadas de querer
y el amor risueño
ha de verlas con ternura
al caer del cielo
una lluvia de color.

miércoles 24 de junio de 2009

Premio Bloggers Arts

Persis de su blog Entre la vigilia y el sueño, la pasión…, me obsequió este hermoso premio. Quiero creer que ha notado la veta artística de este blog, y por eso, ¡gracias, Persis!

Yo se lo quiero entregar a los que han tenido el arte de hacerme reír, que según dicen los actores y escritores, es más difícil que hacer llorar.

Ellos son:

Any por El teléfono: me encantó la pregunta por las capas de la cebolla.

Briks por Decí whisky: no pude parar de reírme desde el primer consejo.

Lux Aeterna por Consejos útiles para combatir la peste: Impresionante, perfecto, inigualable.

Mauri por La fiebre porcina: un tema muy actual y con el humor que lo caracteriza.

Vivi por Gorda hoy qué comemos?: una muestra de su ingenio y su humor, allí donde creíamos que no lo había.

¡Gracias a todos! Y de paso voy a tener aquí linkeados esos post memorables para volver a reírme.

viernes 19 de junio de 2009

Yo no soy tu madre ni tu amor

Hoy a la tarde, en el colectivo, escuché un joven que decía: hola vieja, ¿cómo andás viejita?, ¿todo bien?. Pensé, el joven se encontró con su mamá en el colectivo a quien llama cariñosamente viejita. Pero no, el que contestó fue otro muchacho.

Alguna vez leí en algún suplemento de algún diario porteño que los jóvenes hablaban así, que se trataban entre ellos de vieja o viejita y me pregunté ¿qué jóvenes?, ¿cuándo?, ¿dónde?, y consideré que debían de ser los porteños, ya que en Paraná no hablaban así, pero hoy, por primera vez, aquí en Rosario lo oí con mis propios oídos.

Eso me hace acordar a que también he escuchado, aquí, de labios de mujeres mayores que yo el vocativo: mamá, mami, ma, madre o mamita aplicado no sólo a sus madres, sino también a sus hijas, nietas y sobrinas, y en el peor de los casos, también, a sus hijos, nietos y sobrinos.

Ejemplo:
Mujer: —No, mamita, sacate eso de la boca.
Niño: —¿Está sucio?

También he oído el apelativo amor, aplicado no sólo a las personas por las que se siente amor, sino a cualquiera.
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Ejemplo:
Fiambrera: —¿Qué buscás, amor?
Yo: —Un kilo de queso cremoso.
Fiambrera: —¿Y qué más, amor?
Yo: —Medio kilo de dulce de batata.
Fiambrera. —¿Algo más, amor?
Yo: —No, nada más.

Pero si esto es raro, lo más raro es esto que escuché, eran dos parejas: dos amigos y sus mujeres. Una de esas mujeres nombraba a las demás de la siguiente manera:

Madre: a la otra mujer (pero ella no era su madre, ni tampoco madre de nadie)
Amor: al amigo de su marido (pero él no era su amor, sino el amor de la otra mujer)
Papá: a su marido (pero él no era su padre, ni el padre de los hijos de ella, sino el de sus hijos, pero con otra mujer).

Por eso, a mí, díganme Mariela, nomás.

viernes 12 de junio de 2009

Premio Butterfly


Vivi de Ozozo! y Viviana, mi amiga, de De profesión ex, me regalaron este hermoso premio.

Vivi dijo: se lo paso a Mariela que es un amor, siempre está y es un divinor de comentarista.

Me lo pasó a mí sola, ¿no es amorosa? Ella es tan graciosa para escribir, que su blog es uno de los que más me han hecho reír.

¡Gracias a ambas Vivis!

Originalmente venía escrito en inglés, lo tradujimos y vean qué dice: al mejor blog que conozco.

Por eso yo se lo voy a dar a algunos de los mejores blogs que conozco.

Any de Remando en San Ignacio: un blog muy dulce y divertido, porque ella es dulce y divertida.

Ene Deláa de Entrelíneas: Un blog tranquilo, cotidiano, femenino, reflexivo y que actúa.

LGS de El Sol Desnudo: Él es un escritor rosarino, interesado en la música, y su blog es excelente.

Lu de Blog de una mamá: Una mamá, pero también ahora una empresaria que hace fototarjetas, videos y mesa dulce para fiestas infantiles, y también prometió que si queríamos sólo una pasta frola, la hace también.

Violeta Martìnez Urìa de Vida Borderline: Una inteligente ex compañera de la Universidad, aunque nunca nos conocimos, y me hace pensar, ¡qué persona maravillosa no conocí, estando en el mismo lugar! Menos mal que el blog viene a arreglar ese descuido.

¡Felicitaciones a los premiados y gracias por su presencia en la blogósfera!

martes 9 de junio de 2009

Yo quería un e-mail sencillo

Tengo un nombre sencillo, Mariela Torres, al menos sencillo en este lugar y este tiempo, y me gustaría tener un e-mail con mi nombre y apellido, por ejemplo así: marielatorres, o mariela_torres o mariela.torres; pero ni en Hotmail, ni en Gmail, ni en ninguna cuenta que tuve de Ciudad, Arnet, Infovia, Uol, LatinMail, El Foco (¿alguien tuvo elfoco.com?) pude tenerla.

Claro, ya estoy grande para tener un burbujaveloz, nosabiaqueponer o lavidaesbella, por eso yo quería tener un e-mail serio y sencillo, que pudiera dar a mis profesores de la Universidad sin provocar risas o a mis amigos por teléfono sin tener que deletrear, pero no pude.

¿Por qué no pude? Porque hay setecientas Marielas Torres en el mundo que ya han usado mi (su) nombre. Por eso he usado casi siempre marielavit, que está en el límite de lo aceptable de serio y sencillo, porque tengo que deletrar V, I, T, o decir “como bagóvit, como superávit, como vitamina”. De vez en cuando la familia Vitali me envía e-mails familiares; me reconocen como una de ellos. Y últimamente me envía e-mails una tienda francesa que piensa que yo soy la señora Marie Lavit.

En Gmail decidí poner escribe.mariela, que también está en el límite de lo serio y sencillo. Si lo hubiera puesto todo junto, sin el punto en el medio hubiera sido más sencillo.

Para mi felicidad, cada vez que pongo mi nombre en Google, y “Voy a tener suerte” aparezco yo, y no las setecientes Marielas que se robaron mis direcciones.