

Soñé que adoptaba una arañita huérfana, que se había quedado sin madre ni hermanos. La llevé al club, a nadar en la pileta, y nadó con sus ocho patitas. Tuve miedo de perderla, era muy chiquita, pero ella se subió a mi brazo. Le preparé una cama, y vi que me sonrió cuando la tapé con un pañuelo.
Un hombre trabaja para ganar el pan, y otro hombre también, pero no lo comparten entre ellos, sino con sus mujeres porque pan con pan es comida de zonzos.
Una mujer sentada en el primer asiento del colectivo le dice al chofer: "Las mujeres se disfrazan". El chofer se puso a mirar la gente de la vereda, y yo a la mujer: remera blanca, pantalón beige y sandalias rojas metalizadas y dictaminé: envidia.
Remera de un hombre grandote y gordo, pero sobre todo grandote: "Ni las fronteras, ni las patrias ni las religiones podrán detenerme".
Twitter es como el blog, pero más corto y sin fotos, yo sigo a siete y a mí me siguen dos. En los blogs también es así, yo leo a los que me leen, me leen los que leo, pero también leo a los que no me leen y me leen los que no leo.
En la heladería, 19.30 hs.: Hombre gordo compra una bandeja (helado, candy, salsas y cereales) y dice: "Con esto tiro hasta las ocho y media, nueve".
Amiga: ¡Feliz día del amigo!
Vecina: No es el día del amigo.
Amiga: ¿Cómo que no es? Sí es.